El halagador


Puede que no tenga nada que ver con eso, pero Pablo Iglesias se ha cortado una cola de caballo y una factura de la luz que parece sudoku, con franjas horarias, horas pico y atascos de tráfico durante los fines de semana. Para llegar a fin de mes, muchas familias tienen que completar un videojuego de vida o muerte muy divertido en el que tienen que cocinar, planchar, afeitar, aspirar y usar cualquier utensilio antes de las ocho de la mañana. Se burla de Indiana Jones buscando el arca perdida, buscando la luz del sol que muestra el mapa del tesoro. El primer fracaso, te cortan la energía, y el segundo, vas por el maldito camino.

No, claro que la dimisión de Iglesias no tuvo nada que ver, ya que el pasado mes de abril la factura de la luz marcó un récord histórico durante el segundo año de la pandemia, quizá para que los españoles se dieran cuenta de que lo mejor para calentar una casa es quemarla. muebles y segundo mejor quemando las calles. Sí, la nueva consigna de los gobiernos comunista, ETA y bolivariano es robar a los pobres para dárselo a los ricos, a Iberdrola y Endesa, una táctica que hace que uno se pregunte si Sánchez y sus asociados no estaban planeando una revolución definitiva, un asalto a los cielos de los parlamentarios, la toma del Palacio Real, o que elijamos derechos toda la vida, que al menos estamos acostumbrados a robar. Qué descubrimiento semántico resultó que un enchufe con muchos enchufes se llamaba «ladrón». El lenguaje es sabio.

Gracias a este original sistema de estafa eléctrica, las personas podrán elegir entre planchar o dormir, poner en el lavavajillas o dormir, pasar la aspiradora o dormir, regalar la lavadora o dejar dormir a los vecinos. Entre las posibles opciones, no se descartan los hornos de pedal, las cafeteras de yesca y la iluminación con velas, que se remonta a la Edad Media donde no existía el menor peligro de que un apagón provocara el corte de carreteras primero y el corte de cabezas después. Los españoles, además de dóciles, están muy preparados.

Este desenfrenado aumento se considera milímetros, la verdad es que, porque los distintos tramos de facturación corresponden a distintos periodos de reflexión de los votantes hispanos, que de doce a ocho de la mañana sueñan vagamente con votar por Podemos, cuando se despierta elige votar por PP y cuando se enfada eligió el PSOE para que todo vuelva a la normalidad. En el programa electoral de Podemos hay una animada fantasía de nacionalizar las eléctricas, pero como mandaba el PSOE, al final el gobierno decidió nacionalizar a los pobres, que siempre es más rentable.

Por último, la indescriptible Carmen Calvo resuelve el problema explicando que la factura será mucho más asequible mientras la gente se acostumbre al nuevo horario, porque la electricidad es, por supuesto, más barata por la noche. Poner el lavavajillas de doce a una de la mañana, planchar de dos a cuatro, y poner la lavadora a las cinco, si es posible, todos juntos junto a los de Carmen Calvo, Pedro Sánchez y los jefes de la eléctrica. Lo importante, explicó el vicepresidente y exministro. Metal pesado, Este no es el momento de planchar, sino de quién está planchando, algo que le preocupa mucho porque estropeará el resto del servicio. Al menos eso es de esperar de una mujer que dice que el dinero público no es de nadie: el plato nos pertenece a todos.