Familia de mujer asesinada en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) pide al menos 25 años por «atrocidades brutales»


La defensa del imputado confirmó que estaba «durmiendo» en el momento del crimen y que «el perpetrador estaba en la carretera»

SEVILLA, 7 (PRENSA EUROPEA)

Una acusación particular de la familia de Dolores Ortiz, asesinada en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) en 2020, ha exigido al menos 25 años de prisión para los imputados por las «brutales atrocidades» del crimen.

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Así lo impulsó este lunes, cuando se inicia el juicio de Abel ML, el hombre acusado del asesinato de Dolores Ortiz, una vecina del municipio cuyo cuerpo fue hallado en la madrugada del 1 de febrero de 2020 en la plaza, en el Juzgado de Sevilla. del municipio.

Por este delito, la Fiscalía reclamó 20 años de prisión para él, mientras que los cargos personales hechos por los familiares de la víctima exigían 25 y 27 años de prisión, señalando «atrocidades brutales» y la defensa del imputado alegando que no hubo «uno». prueba «de culpabilidad y que él mismo» estaba dormido «en el momento del incidente.

El primer juicio del juicio ha tenido una constitución de jurado popular y presentación de acusaciones previas por parte de las partes en el caso, a saber, la Fiscalía, los cargos personales presentados por la hija de la víctima, los cargos personales que también hicieron. madre y hermano, la acusación popular que realizará la Junta de Andalucía y la defensa de los imputados.

En este contexto, se leyó la acusación de la Fiscalía en la que se afirmaba que la víctima y el imputado, ambos drogadictos de San Juan de Aznalfarache, tenían una relación sentimental que terminó en 2010, aunque los dos «siguieron conociéndose» y consumieron estupefacientes juntos. , marco en el que Abel ML «presuntamente usó» a su expareja para ir de compras, le quitó dinero así como las dosis que recibía, incluso lo agredió «en varias ocasiones».

Este extremo llevó a que en los meses previos al crimen, Dolores Ortiz se escondiera del imputado por «miedo», según la Fiscalía, porque era entre las 4.30 y las 5.30 de la mañana del 1 de febrero de 2020, siempre de acuerdo con de la Fiscalía, el imputado sorprendió a su excolega que, sentado «en cuclillas» bajo un muro de la plaza de Blas Infante, «consumía sustancias estupefacientes debajo de la chaqueta que se había echado sobre la cabeza a modo de capucha para no perder el cuchillo del vapores de drogas «.

«MÁS DE 23 HITS»

«Sabiendo» que estar en esta situación la posibilidad de defender al fallecido era «extremadamente rara» y «guiada por la intención de acabar con su vida», según la acusación de la Fiscalía, investigó acercándose a su expareja y, «de manera impactante». «, asestó» más de 23 golpes «con un objeto contundente, pesado y con al menos una punta, que aún no ha sido encontrado, incorporando un golpe» incontrolable y con fuerza inusual «en el cráneo de la mujer, quien falleció de severo Heridas en la cabeza.

Detectando el presunto delito de homicidio «por traición» y agravando el parentesco, la Fiscalía reclamó 20 años de prisión y diez años de libertad condicional post-prisión; mientras que las acusaciones personales interpuestas por los familiares de las víctimas exigían 25 y 27 años de prisión respectivamente por el delito de homicidio y otros delitos de persecución posterior.

«FRAUDE BRUTAL»

Y efectivamente según la hija del abogado la víctima fue un homicidio con «traición» así como «crueldad, porque para lograr el propósito pretendido, el imputado» no requirió una serie de palizas «y» acciones brutales y muy crueles «. lo que aumentó el «sufrimiento» de Dolores Ortiz., estos abogados han señalado que antes de este «brutal» asesinato, el imputado habría mantenido a la mujer «amenazada e insultada» prolongada, incluso obligándola a prostituirse ella misma para conseguir dinero para drogas, un extremo en el que han coincidido la madre de los abogados Dolores Ortiz y el hermano Dolores Ortiz.

Los abogados de los imputados, en cambio, han aplicado el principio de presunción de inocencia y han advertido a los jurados populares que en los procesos policiales y judiciales no existe «ni una sola pieza de prueba» que sugiera que Abel ML fue el autor de el crimen. .

Asegurando que el imputado «dormía en casa» al momento del asesinato de Dolores Ortiz, los abogados defensores insistieron en que además de «discusiones ocasionales» entre la víctima y el imputado, no existía «evidencia» de que este último cometiera el delito. Al respecto, el abogado defensor Abel ML ha descartado cualquier irregularidad con respecto a su patrocinio, afirmando que «el culpable está en camino».